Aunque el desarrollo científico había logrado la capacidad de transmitir y recibir ondas electromagnéticas gracias al oscilador de Hertz, el cohesor de Branly y la antena de Popov, todavía hacía falta algo para que este descubrimiento tuviera algún resultado práctico. Ese elemento sería proporcionado nada menos que por un artista dedicado a la pintura.
Samuel Finley Breese Morse (1791-1872): Nacido el 27 de abril de 1791 en Charlestown, Massachussets en Estados Unidos de América, desde su juventud descubrió su vocación para la pintura y decidió dedicarse a ella. Sin embargo, Samuel Morse sentía atracción por los recientes descubrimientos y experimentos respecto a la electricidad. Viajó a Inglaterra para estudiar pintura en la ciudad de Londres, hasta
que se convirtió en pintor de escenas históricas. Su latente interés por losasuntos de la electricidad se concretó durante el regreso de un viaje por Europa.
Observó que cuando se interrumpía un circuito se veía un fulgor y se le ocurrió que esas interrupciones podían llegar a usarse como un medio para comunicarse. Esta posibilidad lo obsesionó y al regresar a su tierra diseñó un incipiente telégrafo y comenzó a desarrollar la idea de un sistema telegráfico de alambre con un electromagneto incorporado. El 6 de enero de 1833 realizó la primera demostración pública de su invento: el telégrafo.
Morse decidió abandonar la pintura para dedicarse completamente a sus experimentos, los cuales acabaron definitivamente con sus méritos como pintor. En la década de 1830 puso en práctica un código consistente en asignar a cada letra, número o signo ortográfico uno o varios intervalos de espacios e impulsos eléctricos (expresados gráficamente mediante rayas y puntos) el cual se denominó el código Morse.
El primer mensaje en código Morse se produjo entre Washington y Baltimore, el 24 de diciembre de 1844 al transmitirse vía telegráfica las palabras siguientes: «Lo que Dios ha forjado».
Tal fue el éxito de la nueva comunicación telegráfica que muy pronto una red de hilos se extendió por todos los continentes, incluso llegó a cruzar el océano.
Con el auge y la importancia del telégrafo no tardó mucho tiempo para que se buscara una fórmula para transmitir y recibir señales por medio de ondas electromagnéticas, liberar al telégrafo de los hilos y lograr una telegrafía inalámbrica.
Guglielmo Marconi (1874-1937): Nacido en Italia el 25 de abril de 1874 de padre italiano y madre irlandesa, Marconi desde su infancia demostró interés por los experimentos que le darían un renombre mundial.En la universidad de Bolonia logró tener acceso a las conferencias del profesor Augusto Righi (1850-1920) el cual por su cuenta hacía ensayos acerca de la transmisión de ondas hertzianas y sobre la propagación.
Marconi se interesó en dichos experimentos y los repitió en su propia casa consiguiendo transmitir y recibir señales; aunque al principio a distancias muy cortas dentro de una habitación y luego de un extremo al otro del huerto de su hacienda.
Aún no había cumplido los veintidós años de edad cuando Marconi se trasladó a Francia donde intentó, sin resultado, establecer radiocomunicación entre Antibes, en la Costa Azul de Francia y la isla de Córcega. Posteriormente viajó a Inglaterra donde reanudó sus experimentos y realizó con cierto éxito diferentes pruebas de radiocomunicación inalámbrica ante funcionarios de los correos, el ejército y el Almirantazgo inglés. En 1897 organizó una sociedad para explotar su patente y logró por vez primera alcanzar la comunicación mediante la telegrafía sin hilos a través de una distancia de quince kilómetros en el país de Gales. En 1890 logró la comunicación inalámbrica entre Inglaterra y Francia, atravesando del Canal de la Mancha.
Animado por el resultado obtenido, Marconi intentó realizar la comunicación transatlántica y viajó en 1901 a Terranova, en donde montó una estación emisora y receptora con el propósito de lograr comunicación inalámbrica con Inglaterra. Al principio las señales emitidas eran muy defectuosas y cuando el inventor dio a conocer que había logrado captar las letra “S” del alfabeto de Morse, la noticia fue recibida con el mayor de los escepticismos. Sin embargo, Marconi no desfalleció en su empresa y el 12 de diciembre de 1901, a las once y media de la mañana, Marconi y sus dos compañeros instalados en una cabina receptora en las costas de Terranova, oyeron perfectamente las señales radiotelegráficas del operador ubicado en la estación emisora ubicada en Poldhu, Cornwall, Inglaterra.
Esta vez el trascendente hecho causó gran sensación en todo el mundo sobre todo entre algunos científicos que habían considerado imposible la transmisión de las ondas hertzianas a grandes distancias debido a la curvatura de la tierra. Por primera vez el hombre fue capaz de enviar un mensaje a través del océano Atlántico a la velocidad de la luz. El éxito de Marconi hizo factible la comunicación instantánea a grandes distancias mediante la transmisión y recepción de las ondas electromagnéticas.
El descubrimiento de Marconi trajo como consecuencia inmediata que de todas partes provinieran recursos económicos para apoyar el desarrollo de las comunicaciones inalámbricas y que surgiera un gran número de experimentadores independientes dedicados al perfeccionamiento de los aparatos emisores y receptores; muchos de los cuales eran amateurs que experimentaron y construyeron sus propios aparatos de radiocomunicación. Así nació la Radioafición.
La primera década del nuevo siglo produjo el perfeccionamiento de los aparatos receptores y transmisores. Los rudimentarios generadores de chispa utilizados por Marconi evolucionaron para convertirse en aparatos cada vez más potentes que luego fueron reemplazados por máquinas eléctricas o alternadores de alta frecuencia capaces de proporcionar energía de varios centenares de kilovatios. Se instalaron además nuevas estaciones emisoras a ambos lados del Atlántico.
El antiguo cohesor de Branly fue sustituido por el detector electrolítico el cual consistía en un tubo de vidrio en cuyo interior se había soldado un hilo fino de platino con un diámetro de una o dos centésimas de milímetro. La introducción de mercurio y agua acidulada permitía al aparato captar una onda hertziana.
Para el año de 1906 se descubrió que ciertos minerales insertados en un circuito sencillo eran capaces de detectar las emisiones de radio por lo que pronto se reemplazó el detector electrolítico por un detector de cristal, llamado así por estar formado por un fragmento de cristal de galena o pirita. Los radio de galena, eran muy baratos y fáciles de construir.
El extraordinario desarrollo tecnológico de la época produjo otros grandes inventos como: La válvula termoiónica, inventada por el profesor Ambrose Fleming (1849-1959), quien fue miembro de la sociedad formada por Marconi, dedicado durante toda su vida a los estudios de física y técnica general; el audión, inventado por el estadounidense Lee de Forest (1873-1961) el cual consistía en un perfeccionamiento de la válvula termoiónica y que hoy llamamos tubo de vacío.
Edwin Howard Armstrong (1890-1954): Utilizó los tubos termoiónicos de Lee de Forest para producir ondas hertzianas. Este invento permitió una transmisión más nítida y, a medida que progresaban las válvulas o tubos de vacío, los receptores y transmisores de radio se fueron haciendo cada vez más eficientes.
Al principio los Radioaficionados utilizaban para sus transmisiones ondas largas, de más de doscientos metros, que requerían de enormes antenas y el sistema de generación de chispa (descargas eléctricas) sólo les permitía la transmisión en código Morse, el cual no obstante era muy útil para enlazar barcos con las estaciones en tierra y para comunicaciones intercontinentales.
En el año de 1912 se promulgó la Ley Taft en los Estados Unidos de América, según la cual los Radioaficionados de este país debían obtener una licencia de Radioaficionados otorgada por el gobierno federal; además debían limitar la potencia de transmisión a un máximo de mil vatios y se les conminó a abandonar las ondas largas asignándoseles una longitud de onda de solo doscientos metros.
Muchos pensaron que esa longitud de onda no permitiría comunicaciones a grandes distancias y,en efecto, limitados a solo mil vatios los Radioaficionados a duras penas alcanzaban a realizar comunicados de más de 200 o 300 kilómetros.
A pesar del inconveniente, el número y la actividad de los Radioaficionados fue incrementándose paulatinamente, realizándose entre éstos el intercambio todo tipo de información y datos acerca de su actividad.
En el año de 1913 nació la primera asociación de Radioaficionados: la Radio Society of Great Britain (RSGB) la cual se fundó en Londres, Inglaterra. Un año más tarde, el 18 de mayo de 1914, ClarenceTuska e Hiram PercyMaxim fundaron la American Radio Relay League (ARRL), en Hartford, Connecticut, Estados Unidos de América, siendo su primer Presidente Hiram PercyMaxim (1869-1936).
En diciembre de 1915 la American Radio Relay League publicó por primera vez la revista de Radioaficionados “QST”, la cual continúa publicándose en la actualidad..
En el año 1918, a pesar del caos que produjo la Primera Guerra Mundial, la actividad y el número de Radioaficionados siguió en aumento y para finales de ese año ya existían más de 6,000 estaciones de Radioaficionados solamente en los Estados Unidos de América.
Después de la Primera Guerra Mundial, debido al auge que cobraron las emisoras comerciales en todo el mundo se produjo una autentica congestión del espacio radioeléctrico que obligó a las administraciones de los diferentes países del mundo a imponer el orden; por lo que, de común acuerdo convinieron en asignar segmentos específicos del espacio radioeléctrico o bandas de frecuencias para ser usadas por los distintos servicios de radiocomunicación; ente estos los de Radioaficionados.
La continua innovación de los equipos de transmisión y recepción debido al perfeccionamiento progresivo de las válvulas termoiónicas, substituidas luego por los diodos y tríodos de vacío, impulsó aun más la actividad de los Radioaficionados, quienes ahora acometieron la comunicación transatlántica utilizando las ondas cortas y potencia no mayor de mil vatios.
Con poca potencia los Radioaficionados consiguieron transmitir una señal de onda continua o sostenida (CW) y en la noche del 28 de noviembre de 1923, luego de varios experimentos utilizando detectores superheterodinos en los receptores, la estación operada por Fred Schnell (1MO) en los Estados Unidos de América y la estación operada por LeonDeloy (8AB) en Francia, lograron comunicarse utilizando menos de cuatrocientos vatios y una longitud de onda de ciento diez metros. Este logro demostró al mundo que los Radioaficionados eran capaces de alcanzar grandes distancias utilizando ondas cortas y potencia relativamente pequeña.
Al extenderse la actividad por los países occidentales los Radioaficionados adoptaron normas propias para sus radiocomunicaciones y establecieron ciertos códigos y abreviaturas para ser utilizadas en las mismas. En esta época también las telecomunicaciones fueron reguladas a nivel mundial por la Unión Telegráfica Internacional, existente desde 1865, la cual instituyó la celebración de las Convenciones Radiotelegráficas Internacionales, hoy denominadas Conferencias Mundiales de Radiocomunicación donde se ventilan los asuntos mas importantes atinentes a las radiocomunicaciones a nivel mundial.
En 1925, con el propósito de coordinar y defender sus propios intereses, las diversas
asociaciones de Radioaficionados de muchos de los países del mundo organizaron la Internacional Amateur Radio Unión (IARU).
En el año de 1927 en la Convención Radiotelegráfica Internacional reunida en Washington D.C. se aprobó un plan general para asignar las frecuencias en todos los servicios de radiocomunicaciones, cubriendo desde las ondas largas hasta las ondas cortas de 5 metros (60 MHz) y se asignaron bloques de letras para formar los prefijos de llamada internacional de los distintos países. Posteriormente en la Convención Radiotelegráfica Internacional celebrada el 9 de diciembre de 1932, en a ciudad de Madrid Unión Telegráfica Internacional adoptó el nombre oficial de Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Durante los años que siguieron la actividad de la Radioafición y el número de Radioaficionados continuaron incrementando en casi todas las naciones del mundo.
En el año de 1940, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos de América suspendió la actividad de los Radioaficionados; medida que fue seguida por muchos de los países aliados. Sin embargo, finalizado el conflicto bélico en 1945, la Radioafición no tardó en recobrar su impulso, principalmente porque los Radioaficionados tuvieron acceso a miles de transmisores, receptores, accesorios y millones de piezas de aparatos de comunicación sobrantes de la guerra los cuales podían adquirirse muy económicamente y por el ingreso a la actividad de un gran número de operadores capacitados por el ejercito.
En 1947, John Bardeen (1908–1991), Walter Brasttain (1902–1987) y William Shockley (1910-1989) inventaron el transistor, recibiendo el Premio Nobel de Física por ello en 1956. Los transistores realizaban todas las funciones de los tubos al vacío y tan solo necesitaban una fracción de la corriente eléctrica, además de que ocupaban mucho menos espacio que las viejas válvulas, lo que constituyó un dispositivo de gran importancia para la fabricación de compactos aparatos de radio. Aunque la RCA por su parte inventó los nuvistores para sustituir a las válvulas, éstos sucumbieron ante los transistores.
En 1950 se utilizó en la Radioafición la longitud de onda de 2 metros para comunicaciones locales; al principio en amplitud modulada (AM) y mas tarde en frecuencia modulada (FM). Igualmente se utilizaron repetidoras colocadas en puntos altos para brindar más cobertura a los equipos de 2 metros con el objeto de lograr mayor alcance y mejor señal.
En el año de 1952 se introdujo la modalidad de transmitir en fonía utilizando la banda lateral única (SSB).
Con la introducción del transistor de silicio y del circuito impreso se hizo posible el diseño y fabricación de los transceptores, los cuales combinaron el receptor y transmisor en un único aparato. Ya para entonces muchos Radioaficionados dejaron de construir sus propios equipos al poderlos adquirir a precios relativamente módicos y pusieron su empeño en experimentar con nuevos modos: la transmisión de imágenes y mensajes escritos (RTV, FAX) y la comunicación por medio de satélites.
En 1960 se realizó el primer contacto por medio de rebote lunar o EME (Earth-Moon-Earth) en la frecuencia de 1296 MHz.
El 12 de diciembre del año 1961 un grupo de Radioaficionados de California, como culminación de un anhelado proyecto, logró poner en el espacio el primer satélite de Radioaficionados denominado OSCAR I por las siglas OrbitingSatelliteCarrying Amateur Radio.
En el año de 1969 y luego de sucesivos éxitos con diferentes satélites, Radioaficionados de distintas naciones fundaron la organización AMSAT cuyo propósito es la promoción de la participación de los Radioaficionados en la comunicación e investigación espacial.
En el año 1970 se sustituyó el término “ciclos” por el de “hertzios” honrando de ésta forma la memoria de Heinrich Hertz. En ese mismo año se hizo popular entre los Radioaficionados las comunicaciones utilizando muy poca potencia o QRP, de cinco vatios o menos.
Se puede afirmar que a partir del año 1970 se inició la era digital de la Radioafición en donde entró a formar parte importante de la actividad la tecnología informática, especialmente el Internet.
Se introdujo el sistema de procesamiento digital o DSP, así como otros novedosos elementos informáticos en los equipos de comunicación. Adicionalmente se hizo común el uso de programas diseñados específicamente para el cálculo de antenas, análisis de propagación, registro de comunicados, concursos y demás.
En año 1978 aparece la modalidad Packet, viniendo a ser éste prácticamente reemplazado en el año 1998 por la modalidad PSK31, introducida por el radioaficionado de origen inglés Meter Martínez (G3PLX).
El siglo XXI se vislumbra como una nueva era para la Radioafición. Los veloces adelantos de la informática integrados a los cada vez más compactos equipos profetizan una nueva generación de “radios inteligentes” que pondrán a la Radioafición de este nuevo siglo más allá de nuestra imaginación.














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